Una nueva ola de esperanza basada en los viejos principios

PR05_lamarea_140413_Aitor Soler Luzón

El derrotismo no va a solucionar nada, es lo que debió pensar Toni Martínez a principios de 2012, cuando él y varios de sus compañeros sufrieron el ERE por el cierre de la edición empresa del Diario Público. No eran (ni son) buenos tiempos para el periodismo, una profesión a la que la crisis económica no perdona, mientras los grandes empresarios hurgan en la herida sin detener la hemorragia. Pero el desolador panorama no iba a detener a Toni Martínez y al resto de sus compañeros, que decidieron unir fuerzas para crear la cooperativa Maspublico, la idea que posteriormente daría a luz a la revista La Marea, un nuevo medio fundado bajo los principios sagrados del periodismo.

El impacto de la crisis económica en el periodismo se ha notado en el despido de muchos profesionales que han visto perder su empleo, pero también ha afectado a las líneas editoriales de los medios. Las grandes empresas de comunicación usan la crisis como una excusa para llevar al límite sus opiniones, defendiéndose en que la situación económica no deja otras alternativas. La aparición de un medio como La Marea desmiente este tipo de falacias creadas en los últimos años alrededor de los medios de comunicación. Una revista que propone la idea que para dar un producto exclusivo no hace falta alejarse del periodismo, ni acercarse más de lo debido a diversos ideales, empresas o campañas publicitarias.

Toni Martínez y sus compañeros decidieron recuperar aquello que el periodismo perdió durante su travesía en el desierto (y del que actualmente aún intenta escapar): la independencia. La base de este proyecto es que lo publicado depende únicamente de los socios que trabajan en la revista, de esta forma, La Marea escapa de las fauces de las grandes compañías que ven en los medios de comunicación una vía para desarrollar sus ideales. Esta política de trabajo permite a la revista crear un producto exclusivo, ausente en cualquier otro medio informativo, y además de mucha más calidad.

La Marea ha basado su línea editorial en el respeto de un código establecido entre todos los socios de la revista. Todo lo publicado debe atenerse a esos principios, y pasar el filtro de la votación de los propietarios. De este modo, la calidad de la revista permanece intacta. Se trata pues, de una realidad que hasta hace nada parecía utópica. La Marea ha creado un nuevo medio basado en la independencia, en la calidad, y lo más sorprendente, cuyo producto estrella es el papel, ya que Toni Martínez considera que “la versión online no es rentable”, y habla del papel en futuro, cuando la mayor parte de las empresas lo hacen en pasado.

El pilar de este proyecto es sin duda la especialización. Ya lo dice el refrán, quien mucho abarca poco aprieta, La Marea antepone calidad a cantidad, tratando los temas idóneos que le hagan destacar dentro del mercado, dándoles un enfoque que llamen la atención al público. Razón por la que el deporte, al contrario que en la mayoría de medios generalistas dónde es uno de los temas estrella, apenas aparece en sus páginas. El secreto está en buscar otros nichos de mercado que hasta ahora nadie ha explotado, pese a que tienen demanda social. No se trata de buscar temas debajo de las piedras, sino de encontrar el enfoque idóneo, algo que La Marea ha encontrado en la transparencia, en profundizar en los hechos y en la honestidad.

Pero se trata de una especialización bastante singular, o mejor dicho, polivalente, y es que ninguno de los periodistas de La Marea posee un puesto fijo en la redacción. Este hecho convierte a la revista en la representante de una nueva generación de profesionales todoterreno que quieren demostrar que se puede ser maestro de varias materias, sin que ello conlleve una pérdida de calidad.

El tiempo juzgará la rentabilidad de un proyecto dispuesto a hacer volver al periodismo a los caudales de los que seguramente no debió salir. Honestidad, transparencia, calidad, independencia… y todo ello bajo el soporte del papel, cuya tradición es el clavo ardiendo al que se agarran Toni Martínez y el resto de integrantes de la revista. Quizá al papel le queden aún muchas batallas que contar, y La Marea quiere aprovecharlo. Veremos si esta ola de esperanza basada en los viejos principios del periodismo llega a buen puerto.

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