Internet, un camino que se debió tomar hace tiempo

PR04_newpaper_050413_Aitor Soler Luzón

El existencial debate entre periodismo tradicional y periodismo online sigue estando más que presente en la mente de los profesionales de la información. Un tema que lleva años quitándole el sueño a los dueños de las grandes empresas de la comunicación, pero también a las nuevas generaciones de periodistas todoterreno que ven en el mundo online un terreno laborable aún por explotar.

Albert Montagut (Barcelona, 1957), en su obra Newpaper: Cómo la revolución digital transforma la prensa, ofrece las opiniones de distintos expertos en la materia, como Pedro J. Ramírez, Juan Luis Cebrián, Mario Tascón o Alfonso Rojo, entre las de otros periodistas consagrados, para mostrar el futuro del periodismo. A ritmo de tertulia, Newpaper nos ofrece un listado infinito de ventajas y defectos del cambio al periodismo online, que el autor culmina con una visión prometedora sobre el porvenir de la profesión.

El periodista barcelonés derrumba los tópicos que en la actualidad lastran a los nuevos formatos y soportes de información. Internet, comandado por las nuevas generaciones, ha ofrecido al mundo una imagen del periodismo muy superficial. El movimiento blogger ha hecho parecer que cualquiera pueda ejercer como periodista. Los efectos de esta nueva visión del periodismo han caído de lleno sobre los medios digitales, a los que se les asocia más a la tarea de vehículo de entretenimiento que a la de informar.

Montagut defiende que la honestidad debe ser la misma por mucho que cambie el soporte: No son pocos los grandes medios los que han visto en internet una vulgar herramienta complementaria. El formato online fue usado como cajón desastre de los contenidos publicados en la edición impresa, sin ningún tipo de orden ni jerarquía. Se antepuso la rapidez en la difusión a la calidad de los contenidos. Razones por las que al público le sigue costando depositar su confianza en los medios digitales. No obstante, se trata de un mal que ha afectado a la imagen del periodista en general, y no solo a los medios digitales.

Las potencias informativas nacionales vieron en la red a la nueva gallina de los huevos de oro. La versión online comenzó a ser sobre-explotada, y pronto saldrían a relucir los problemas de una herramienta que estaba destinada a ofrecer soluciones. La amenaza de la crisis conllevó medidas desesperadas. Internet ofrecía una salida pero no se eligió el camino adecuado.

La aparición del uso masivo de las redes sociales, acompañada del incremento del uso de Smartphones, parecía ser otra revolución de la que el periodismo podría salir muy beneficiado. El feedback multiplicaría los conocimientos de los grandes medios sobre su público, era como un sueño hecho realidad. Los medios tendrían en su mano los temas sobre qué especializarse. Pero todas estas ventajas tampoco fueron explotadas como merecían serlo. Twitter, Facebook, smartphones… Grandes recursos con los que se podría haber dado un paso definitivo en el periodismo online, pero que condujeron a un acomodamiento del periodista.

A partir de ese momento, la imagen del periodista entró en declive. Una profesión ya mutilada por la crisis económica comenzaba a ser mal vista también por gran parte de la población. Se le echó la culpa a internet, cuando los culpables no fueron otros que los dueños de las empresas informativas, que usaron la red como recurso para recortar gastos de material. Hoy, recortan gastos despidiendo a sus trabajadores, hundiendo a la profesión más aún bajo la sombra de la crisis económica.

Solo queda esperar que esos despidos no sean en vano, y que el periodismo se quite el miedo y se atreva a dar un paso que debió dar hace tiempo. Será el primer paso de un camino largo pero necesario. Al papel le quedan aún muchas noticias por mostrar, pero es la hora de concienciarse de que no siempre será así. Ofertas innovadoras como la de Orbyt o Sportyou, pese a que debieron llegar antes, dan ese soplo de aire fresco que necesita la profesión para recuperar su dignidad y lavar su imagen.

Queda mucho por hacer. El deterioro de la imagen de la profesión ha llevado al público a plantearse la necesidad del periodismo en la sociedad. Montagut tiene clara su postura en este tema: el periodismo, print u online, debe seguir siendo el cuarto poder que destape la corrupción y medie entre política y sociedad.

Titulares

  • Internet es una herramienta, y no un enemigo del periodismo
  • La inmediatez no debe significar pérdida de calidad
  • La tradición del papel sigue pesando en la credibilidad
  • El mundo online, más problemas que soluciones
  • El periodismo lo debe marcar el periodista, no el formato
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